Work Text:
El final de la guerra había sido casi algo natural después de todos esos años, tantos que muchos individuos ni siquiera habían surgido cuando todo comenzó, y por lo tanto no conocían otra forma de vivir que no fuese peleando.
Optimus Prime apenas recordaba cómo fue su vida antes de todo, para este punto esos recuerdos parecían más sueños de una vida que hacía mucho tiempo ya no era la suya. Por eso ante el final inminente, se vio a si mismo cada vez más contrariado con la idea de que sería de su vida de ahora en adelante. Aunque no hubiese nacido siendo un soldado, para ese punto ya estaba grabado muy adentro de si mismo.
Al final había decidido renunciar a ser el líder de la reconstrucción y dedicarse a ayudar en pequeños encargos o consejería. Dichos trabajos los había aceptado dado que muchos se habían opuesto a su decisión de retirarse y clamaban que él los gobernara como justo líder y como el último Prime.
Pero estaba cansado, ya no podía seguir tomando decisiones que impactaran a la vida de los demás y pese a las quejas, Rodimus había tomado su lugar al frente.
Ahora estaba solo a la mitad del espacio, en el cuarto de control de una nave de transporte, mirando las pantallas mientras los demás tripulantes recargaban o tomaban un descanso, después de todo ya no tenían que estar tan alertas a las amenazas. Ahora los Decepticons se dividían en dos tipos: los que ya se habían rendido y los pocos que aun resistían. Los últimos eran tan pocos que apenas se les podía llamar un comando, no tenían un líder fijo y estaban en constante luchas de poder internas; y los primeros habían sido fieles al seguir a su líder cuando este había decidido rendirse.
Su mirada se posó en una pantalla donde permanecía sentado con total tranquilidad el líder de los Decepticons ¿O ex líder más bien? No estaba seguro que había provocado su cambio de actitud pero un día simplemente se rindió y decidió aceptar las condiciones para el fin del conflicto. Ahora se supone lo transportaban a un planeta que se usaría como prisión, Prowl había encargado prepararán las instalaciones y la mejor seguridad para evitar cualquier incidente.
No había visto a Megatron desde el final de las negociaciones, en ellas muchos de los Decepticons habían conseguido un indulto o libertad bajo supervisión, de los pocos que no lo habían logrado estaba el mismo líder. Tenía demasiados crímenes, muchas cosas perdidas por su causa, actos atroces hechos en su nombre. No podía ser de otra forma.
Pero al mirarlo en esa celda, a través de la imagen solo pudo toparse con otro guerrero cansado, igual a él.
Contra todo buen juicio, fue solo a la celda dudando si asomarse realmente o dar la media vuelta y regresar a esa sala de control. Pero sus pies se movieron solos y quedó justo frente a él.
— Oh ¿Acaso vienes a dar un vistazo antes de tirarme a esa caja oscura o es día de visita conyugal?— La voz de Megatron aún sonaba fuerte e imponente y pese a que claramente se notaba que intentaba provocarlo, por alguna razón no percibía ni una pizca de verdadera hostilidad en ella.
De inmediato no supo que responder, simplemente lo miró de arriba abajo, tomando nota de cara rayón o doblez en el metal de su cuerpo, de como había partes donde la pintura estaba cuarteada o directamente dañada. Al principio no entendió porque estaba tan empeñado en grabarse la imagen de su antiguo rival en su mente pero pronto cayó en cuenta que no sabía si alguna vez lo vería de nuevo, con él mismo retirándose cada vez más de puestos de poder, venía de la mano con perder autoridad. Llegaría un día en el que incluso podría ser lo mismo que un civil y cuando eso pasara, ya no podría volver a verlo jamás. La simple idea hizo que su chispa diese un vuelco, se sentía incluso como si doliese.
— ¿Prime?—
La voz de Megatron lo sacó de su trance inicial pero lo sumió en otro ¿Cuántas veces más podría escuchar su voz? ¿Y si está era la última vez que lo escuchaba llamarlo por su nombre? La idea era casi agonizante, sabía la clase de individuo que era pero su presencia había sido una de las pocas constantes en su vida, desde antes y durante la guerra.
— Megatron… ¿Por qué? ¿Por qué te rendiste?
La voz de Optimus había sonado casi como un ruego, necesitaba saber que había provocado que al final tirara todo por la borda e incluso aceptara este tipo de trato sin resistencias.
— Siempre curioso por todo Prime, pero tal vez está respuesta no te guste
Optimus se acercó más a los barrotes de aquella celda creada específicamente para contener a Megatron y solo para este viaje. Su mirada fija, esperando a que continuara
— Lo hice por ti, Prime. O bueno, por tu culpa.
Al escuchar la respuesta, su mirada claramente confundida, esperaba cualquier disparate menos esto. Pero su interior pareció complacido por esta respuesta lo cual era claramente contradictorio.
— No haga esa cara, me conoces, puede que mejor que nadie y sabes lo caprichoso que puedo ser. Seguro quieres una historia profunda y triste para explicar mis decisiones, pero no la tengo. Simplemente me di cuenta que ya no recordaba porque había alargado tanto está guerra y verte en el campo de batalla frente a mi, me hizo desear cosas.
Todo parecía sincero para Optimus, al menos era lo que sus ópticas y receptores auditivos registraban. Pero no sabía si podía contar con ellos, usualmente era bueno para juzgar la naturaleza de los demás, pero con Megatron siempre tenía una barrera que nublaba buena parte de su procesador.
— ¿Qué deseaste?
Quería seguir escuchando, necesitaba oír su voz, registrar cada cambio y escucharlo llamarle por su nombre al menos una vez más.
— A ti — Rió para si mismo, sabía que era absurdo e imposible lo que deseaba pero no pudo parar — y a mi descendencia crecer en tu interior. Solo imagina lo fuertes y astutos que serían, si fueran de ambos seguramente resultarían imparables. Aunque siendo sincero, no me molestaría criar a un par de tontos pacifistas e idealistas como tú. ¿No suena tentador?
Nunca lo había pensado, no había podido darse ese lujo pero ahora tenía la imagen completa en su cabeza, ambos juntos criando a un par de pequeños, tal vez alguno con claras similitudes a un guerrero, ambos viviendo alejados de todo en paz. Tener una familia solo para él. Por Primus era todo tan tentador y por primera vez en mucho tiempo se daba cuenta que había algo que deseaba con todas sus fuerzas.
— Aunque entiendo que lo deseo no es posible para mi, solo mira dónde terminé, demasiado energon ha manchado mis manos, al menos los demás tendrán está oportunidad
Claro que no podían tenerlo, ni él ni Megatrón, al menos no juntos. Era algo prohibido y no estaba permitido
¿Verdad?
¿Verdad?
¿Verd…?
¿Y si…?
Pero Puede que hubiese una forma…
Tiene que haberla
Optimus dio la vuelta rápidamente, dejando la celda atrás, casi corrió al cuarto de control y observó las cámaras, cambiando apresuradamente entre todas, buscando a cada individuo de la nave, en total junto con él eran nueve abordo. De esos nueve, cinco estaban recargando y los otros tres platicaban en la cafetería mientras jugaban algún tipo de juego de mesa entre risas y platicas varias. Luego cambió la cámara la zona de carga, encontrando lo que buscaba: una nave de reconocimiento. Cambió de las cámaras a la base de datos de la nave, enlazó la nave de transporte con la de reconocimiento y descargó en ella toda la información de los mapas con los puestos de recarga cercanos, las zonas habitadas y los planetas habitables. Después se dirigió al almacén donde cargó lo suficiente para asegurar su llegada al siguiente puesto de recarga y un poco más. Mientras hacía eso, la descarga culminó y deshabilitó el enlace.
Esto era muy arriesgado y estúpido, no debería estar haciéndolo pero esa parte de su procesador que guardaba su sentido común, aparentemente se había apagado.
Regresó a la celda, viendo a un Megatrón confundido por lo agitado que estaba de hacer tanto en tan poco tiempo.
— ¿Todo bien? ¿Nos atacan?
Obviamente Megatrón pensaría lo peor, claro que si. Pero iban a hacer algo muy estúpido así que no estaba del todo alejada su preocupación.
Optimus abrió la celda, Megatron claramente no entendía nada de lo que estaba pasando.
— Ponte de pie, vámonos, no tenemos mucho tiempo — Optimus no quería sonar desesperado, pero vaya que se escuchó así, su antiguo enemigo aún seguía confundido pero decidió seguirlo mientras Prime caminaba apresurado por los pasillos de la nave hasta llegar a su destino.
La nave de reconocimiento era de buen tamaño, pero claramente pequeña comparada con la nave de transporte en la que estaban. Optimus abrió la puerta y le hizo un gesto con la cabeza para que abordará, pero Megatrón se quedó parado en su lugar, con las manos aún esposadas imponente mirándole a los ojos.
— ¿Estás seguro? ¿A pesar de todo lo que he hecho, te irías conmigo? — La mirada de Megatron se veía expectante pero culpable — Si haces esto, puede que no te sea posible regresar con tus queridos Autobots.
Optimus le sostuvo la mirada, en esta no había dudas y como no podía ser de otra manera le respondió con convicción. — Lo sé, pero ya he dado todo por ellos ahora debo hacer algo por mi y esto es lo que quiero.
Megatron soltó una risita para finalmente subir a la nave.
— Solo necesitaba estar seguro. Ahora falta que me quites estás — Enseñó sus esposas al aire — ¿O es que primero nos vamos a divertir usándolas? Necesito saber la clase de fetiches que tiene mi Conjux
Optimus le lanzó una mirada acusatoria cuando pasó a su lado. Pero lo detuvo sosteniéndole el brazo, aprovechando para darle un beso. Pero no de esos castos y superficiales sino uno tosco, hambriento y necesitado. Solo unos momentos que parecieron extenderse a la eternidad antes de soltarlo y darle un empujoncito para que terminase de subir.
— Creo que aún falta un paso para que puedas llamarme así y eso — Apuntó las esposas — Ya lo veremos
Megatron volvió a reír, está vez recibiendo una palmada más fuerte en la espalda debido a lo fuerte que había sido su risa.
— ¿Puedo ser yo quien te de el regalo? Llenar tu forja al máximo me suena tentador — Dijo Megatrón en tono de broma pero no tan secretamente, si deseaba hacer eso. Tantos años de tensión le estaban pasando factura ahora que tenía todo lo que deseaba a su alcance, no podían culparlo por querer ser avaro.
Optimus fingió no escucharlo mientras activaba la nave y salían de ahí lo más pronto posible. Sabía que no se darían cuenta tan pronto y esperaba fuese tiempo suficiente como para alejarse y encontrar un lugar donde descansar o al menos un sitio temporal donde refugiarse. Había muchas buenas zonas que podrían ser candidatas. Cuando al fin consideró que se habían alejado lo suficiente dejó que la computadora fuese en piloto automático hacia la siguiente estación de recarga y por fin se relajó.
Estaba dejando mucho atrás, pero había puesto los cimientos para que las nuevas generaciones se hiciesen cargo de su planeta natal. No sé lo había dicho a nadie, pero este, en parte, había sido el plan desde el principio.
Llevaba mucho tiempo pensando en auto exiliarse, su presencia llevaba bastante tiempo siendo una carga para el nuevo gobierno y un recordatorio de los peores momentos para muchos de ellos. Obviamente los amaba con toda su chispa y por eso mismo, no podía dejarse ser un ancla al pasado, debía dejarlos ir para que ellos pudiesen vivir plenamente.
Estaba sentado en una silla contemplando todas sus acciones mientras dirigía la nave, por lo que ahora al ponerse en pie buscó enseguida con la mirada a Megatron, fue curiosa su sorpresa al verlo sentado en el piso recargando con total tranquilidad. Seguía esposado solamente porque Optimus encontraba entretenido tenerlo así un poco más, pero ahora debía soltarlo sin reactivarlo.
Viendolo así una descarga de culpa tocó su chispa, sobre si hacía lo correcto después de todo, aunque había algo que no podía negar, lo mucho que esa misma chispa anhelaba a Megatron, ¡Por Primus había aceptado ser su Conjux! Y con total naturalidad, hacia apenas unos momentos. No se arrepentía de aceptar pero si de hacerlo en una forma tan poco ceremoniosa.
Se inclinó frente a él observando su rostro, siempre había pensado que era atractivo y ahora viéndolo de cerca notaba que los años únicamente le habían hecho más su tipo(aunque no sabía que tenía uno hasta este momento). Escuchó el ruido suave y agradable de sus ventiladores funcionar, quería quedarse así más tiempo, pero ya era cruel dejarlo esposado.
Se inclinó para tratar de maniobrar y encontrar el seguro, obvio que había recordado traer la llave consigo pero desde la posición en la que Megatron estaba era bastante difícil ya que se había encorvado y pegado las esposas hacia si mismo. Entonces trató de moverlo un poco y maniobrar pero sin querer perdió el equilibrio y cayó sobre el otro.
— Si tanto me deseabas, debiste haberlo dicho no hacía falta emboscarme
Levantó la mirada para toparse con una sonrisa coqueta y como los brazos aún esposados ahora se levantaban por sobre su cabeza y lo rodeaban por la cintura, presionando su cuerpo contra el ajeno. Intentó levantarse pero sus labios fueron capturados antes de poder recomponerse. Oh, por Vector Sigma, esto se sentía tan bien, no fue un beso brusco como el primero sino mas suave pero intenso, pudo notar el momento en que invadió su boca y como el líquido ajeno empezó a colarse por ahí lo que provocó un gemido ahogado y que sus propios ventiladores comenzaran a trabajar ruidosamente, intentando controlar su temperatura. Sintió su válvula contraerse contra algo invisible y como un poco de lubricante había goteado sobre la cubierta de su válvula.
Si bien, hacía tiempo que no había intimado con alguien, no recordaba nunca haber sido tan sencillo que alguien le hiciese sentir como se derretía en sus brazos, tampoco pensaba que tenía tanta tensión acumulada si por naturaleza no era de los que tenían deseo de intimidad. Pero ahora se estaba volviendo un desastre en los brazos de Megatron. Únicamente cortó el beso cuando algunos de sus ventiladores mandaron una señal de advertencia sobre la temperatura. Bajó la mirada avergonzado pero sintiendo la sonrisa amplia que el otro de seguro tenía.
— Vaya, vaya. Mucho mejor de lo que esperaba ¿Un poco más?
Optimus levanto la mirada y sin dudarlo inició otro beso. Uno más de tantos que le seguirían enseguida y de los que perdería la cuenta.
Cuando llegaron al planeta en el que se habían refugiado, este era uno que Optimus conocía solo por su neutralidad, tenía pocas formas de vida nativas y más que nada estaba poblado por una extensa vegetación. Lo que no sabia al elegirlo es que los decepticons habían llegado ahí en algún momento y para su sorpresa se encontraron con una mina de energon adecuada y una reserva en caso de emergencias. Un escondite mas que perfecto, tanto que parecía un mensaje de Primus diciéndoles que hacían lo correcto.
Prime estaba sentado sobre la vegetación, leyendo en voz alta a un pequeño que claramente parecía mas interesado por la oportunidad de escaparse pero cuya chispa le impedía hacerlo porque su gestante seguro se entristecería si lo hacía.
— Creo que ya es bastante de lecciones de historia y es hora de aprender a defenderse — Megatron tomó al pequeño del regazo de Optimus y lo levantó en el aire, a su protoforma aún le faltaba crecer bastante pero pronto tendría que mudar a otro exterior mas grande y resistente.
Cargó al inquieto bot bajo el brazo, mientras recibía un par de miradas acusatorias por parte de Prime. Este mismo sabía que podía quejarse pero al final siempre cedería.
— Solo no se lastimen demasiado, que no quiero tener que llamar a Ratchet otra vez, la ultima vez amenazó con mudarse con nosotros por un tiempo si volvían a hacer algo extremo.
Para sorpresa de ambos ex líderes, las cosas progresaron mucho más tranquilas de lo que esperaban. Poco tiempo después del escape en la nave, la tripulación había entrado en caos ante la ausencia de ambos pero al revisar las grabaciones en las cámaras, fue sencillo interpretar todo lo que ocurrido(En especial con aquel beso que era difícil de mal interpretar). Dicha información fue enviada la alto comando Autobot y tras algunas deliberaciones lograron clasificar todo como “Una condena aceptable”. Megatron fue declarado oficialmente exiliado del sistema planetario de Cybertron mientras que a Optimus Prime le fue asignado un papel como agente encargado de supervisar que Megatron cumpliera su condena. En ningún lado se registró la existencia del pequeño ser que habían creado entre ambos y menos aún de aquel que ahora crecía en la forja de Optimus. Pese a lo que él mismo pensaba, al parecer sus queridos Autobots lo amaban tanto como él a ellos y a su manera le habían concedido este único capricho.
Pocos sabían de su paradero y aquellos que si lo sabían al principio parecieron sorprendidos (algunos no tanto) por la verdadera conclusión de su guerra y pese a su retiro, algunas veces iban en busca de consejo, compañía o simplemente le visitaban cuando extrañaban a alguno de los dos e incluso había algunos que se habían encariñado con su pequeño.
Quien hubiera pensado que la decisión más difícil que había tomado, solo necesito el suave empujón de unas palabras y el susurro de un sueño que nunca pensó compartía con la persona que su chispa más anhelaba.
