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driving with my darling

Summary:

Muto bebe, y fuma. Luego, simplemente maneja, sin rumbo, con Sanzu en el asiento del copiloto

Notes:

Eh... lo de foreshadowing es por (spoilers del manga) la eminente muerte de Muto, sólo eso :)))
Bueno, y que, graciosamente, se suponía que sería un drabble, pero me emocioné y... ajá, salió esto xd

English version:
https://archiveofourown.org/works/76245811

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Yasuhiro Muto es humano, peca y erra como cualquier otro. Lo de cometer faltas al gobierno, es otro de sus defectos.

El alcohol siempre le ha gustado. Mas, nunca le hace gran efecto, ni lo vuelve un zombie violento tras el volante. Se ha tomado este atrevimiento un par de veces, cuando aún no había pisado la correccional, cometer locuras que no llegaran a nada bajo sus manos.

Mas, un domingo por la noche, se siente algo especial. Porque ha crecido, ya tiene 18, no 14 con la mente en las nubes, y tiene invitados que lo acompañan. Uno en particular, más bien, de cabello platinado que lo mira sin hablar, con sus ojos color menta y las iris rojizas. Son Sanzu y él, en el mismo viaje de carretera nocturno, y le deja un buen sabor de boca.

Muto siempre ha sido solitario. No le gusta la compañía sobrante, la que no necesita, la que lo saca de sus casillas. La soporta, pero no es de su mayor agrado. En cambio, le gusta el silencio, la calma, el aburrimiento latente que abrumaría a cualquiera. Eso es él, su subcapitán, un fantasma que palidece en la neblina, un mundo nuevo de horchalata que se esconde tras la mascarilla negra, la que le regaló. Se mantiene callado, impoluto, y es exactamente lo que quiere, sentirse acompañado y solo a la vez.

Cuando lo conoció, no pensó cederle algún día las libertades que no le ha dado a nadie, el puesto tan presente que mantiene en su cabeza. Le llama la atención, eso es todo. Pero han congeniado, más de lo que deberían, y eso les lleva a compartir tiempo juntos, como dos pilares de hierro en el apogeo de la noche.

A veces, le gustaría serlo, pero Muto no se caracteriza por tener hábitos sanos, convenientes. Ha sido un malandro toda su vida, y aunque tenga la mirada de la sabiduría, no goza de tanta como le gustaría. Se ha enamorado de las adicciones desde hace un tiempo, le gusta fumar y tomar alcohol, despejar la mente con la avaricia del poder. Sanzu también, aunque no sepa sus intenciones tras de ello. Le diría algo, al chiquillo de 15 que parece haber vivido más que él, con cada calada que le ha visto dar a un porro, pero se calla, porque sería un hipócrita de lo contrario.

Y a veces, cuando el Sol decae y la estela de la Luna da paso al tiempo muerto, con la reunión correspondiente de la Toman finalizada, comparten vistazos rápidos y saben que tienen la noche libre. Es cuando se juntan, sólo ellos dos y no el bullicio de otros adolescentes adormeciéndolos, en algún lugar graffiteado que le parezca más tranquilo, a morir a ritmo lento y, tal vez, hablar.

Al principio, las conversaciones no eran casi presentes, más concentrados en escudriñar con la mirada el alma del contrario. Pero cuando, él cree, ya saben con el silencio lo suficiente, las palabras salen solas, de aquí para allá, rebotando contra sus cuerpos. A soltar mundanidades le ha tomado el gusto, es relajante, tanto como lo ha sido abstenerse de ello toda su vida.

Mientras se consume el cigarrillo entre sus dedos, lo hizo la noche también. Y cuando fue lo necesario, lo que encontraron suficiente, aplastaron las cenizas en el piso y subieron al auto, con el rastro del desatino siguiéndoles el paso. Dentro del automóvil, cuando el motor ya ha arrancado, las bebidas se diluyen en la sangre, de las latas de marcas baratas que compraron de camino, cada bombeo en las venas apegándolas más a la piel. En cambio, los atisbos del humo se quedan, bailando en el aire, de la cajetilla de cigarros que compartieron.

Es ahí que le mira de reojo, sentado en el asiento del copiloto que se ha convertido en cada viaje. Lo ve, la mirada perdida que atraviesa la ventana, el despeine en su cabellera que le otorgó el viento acariciándole el rostro, allá atrás. Su mascarilla le cubre la mitad del rostro, pero sabe el gesto neutral que debe pintar sus labios, las cicatrices en forma de rombos enrojecidas que volvió a ver, después de tanto, cuando se acercó el porro a la boca.

Admite, le gusta mirarlo. Tiene algo que lo llama a eso, mirar su piel de porcelana y tratar de descubrir sus secretos, los que ni a él le ha dicho. Porque sabe que detrás de esas pestañas prominentes se esconde algo, colosal e inmenso, y espera no sea del todo malo. Le decepcionaría, a este o cualquier otro punto.

Mas, le preocupa tener estos impulsos tan a menudo. Admirar la belleza que no tiene problemas en aceptar que tiene, más de lo que alguna vez lo ha hecho con una chica. Es raro, y si es lo que piensa, le gustaría ignorarlo. Aunque, de todas formas, no cree hacerlo hoy, si Sanzu parece lo suficiente disociado para no notar su mirada insistente sobre su cuerpo, no cree que sea tan grave.

Oh bueno, suspira, parece que el alcohol sí lo afecta un poco, al fin y al cabo. Y piensa, cuando Sanzu se apoya en la ventanilla entreabierta a su lado, con el cabello de plata revoloteando con la brisa, que le gustaría apreciarlo más tiempo. Es así que el acelerador se presiona más bajo la suela de su zapato, sólo un tanto, las ruedas derrapando en el concreto, más rápido de lo que debería.

Si pudiera, este sería cada uno de sus días. Con él al lado, en su silencio reconfortante, con las sustancias poseyendo cada parte de sus cuerpos. Sería divertido, interesante, y se permitiría mirar más al océano de sus ojos. Ese mar verde aqua que lo captura un par de veces, cuando sabe que le ha volteado de ver, en un punto específico que le hace arder la nuca. Porque tiene al Atlántico en la mirada, escondiendo más que un crucero gigante, un pozo sin fondo que parece querer hundirlo a la miseria.

Y él, por su parte, es un tonto, queriendo respirar bajo el agua.

Notes:

Me acabo de dar cuenta que me divierte mucho escribir a Muto, aunque no sé si caí en el OOC 💔💔

Él es mi tercer personaje favorito, aunque no lo parezca. Y me gusta el MuSan, aunque prefiera el MuNaho (que no sé pq aún no les escribo nada), me resulta muy interesante su dinámica. Y bueno, escuche la canción y sólo pude pensar en Muto y su carro, así que me vi en necesidad de plasmar las vibras que me dio <33