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Is all that I need when i get with him.

Summary:

Shane Hollander no entiende la emoción de jugar siete minutos en el cielo, hasta que le toca jugar con Ilya Rozanov.

Notes:

Titulo sacado de la canción de Seven Minutes In Heaven by Mindless Self Indulgence.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Él sabía que era una mala idea pero no había podido negarse, JJ se veía tan emocionado tirando de él y murmurando sobre lo divertido que sería jugar. Shane miró alrededor y se dio cuenta que la mayoría de los miembros de su equipo ya estaban un poco borrachos lo que probablemente contribuyó a que nadie estuviera tratando de matarse.

El equipo Bostoniano los miraba con un poco de desconfianza tratando de mezclarse entre las personas que ocupaban la casa en la cual se realizaba la fiesta, algo entendible ya que no se encontraban en su ciudad y a pesar de que Montreal había ganado el alcohol siempre solía hacer a las personas más volubles.

—Unas chicas preciosas aceptaron jugar con nosotros siete minutos en el cielo. —JJ le apuñaló las costillas con su codo, Shane asintió con una sonrisa demasiado tensa.— Puede que incluso consigas algo, cap.

Hayden ya estaba sentado cómodamente en uno de los sofás y comenzó a hacer señas en cuanto los vio, Shane se dejó caer pesadamente a su lado y aceptó el vaso con alcohol que alguien le puso en la mano. Si iba a participar en ese maldito juego más le vale tener valor liquido en su sistema.

Shane aprovechó que todos terminaban de acomodarse en lo que parecía ser un intento poco entusiasta de un circulo para poder ver quienes habían decidido jugar. Estaba la mayoría de los solteros de Montreal y una gran parte del equipo de Boston lo que significaba que también jugaba Rozanov.

Le dio un trago gigantesco a su bebida que hizo que la mitad de su equipo aplaudiera, cuando volvió a enfocar la vista en el circulo alguien había colocado una botella vacía en el centro. Foreman el novato de su equipo se inclinó a girarla, algunos de sus compañeros le palmearon los hombros como si hubiera sido un gran logro.

La botella giró y giró hasta que finalmente se detuvo, el cuello de esta apuntaba a un jugador de Boston que si Shane recordaba bien tenía el apodo de Millo, el otro extremo apuntaba a una joven de grandes ojos azules. Millo se sonrojó cuando la vio y todos incluyendo los jugadores de Montreal chiflaron y gritaron obscenidades.

La pareja se refugió en un pequeño cuarto donde guardaban los productos de limpieza y mientras esperaban a que pasaran los 7 minutos la mayoría intentó pegar el oído a la puerta para escuchar lo que hacían dentro, Shane negó con la cabeza.

Hubo chiflido, gemidos exagerados y sonidos de besos.

Shane lo encontraba todo bastante aburrido. ¿Tendrían que repetir lo mismo cada que entrara una parejita?

Tal vez oliendo su humor Hayden lo rodeó con un brazo y se acercó a susurrarle en el oído.

—¿Quién crees que pase después? —Shane se encogió de hombros y colocó una sonrisa tensa en sus labios.— Apuesto a que todas se mueren por pasar contigo.

Shane negó con la cabeza, la sonrisa en sus labios era menos marcada. Dios esperaba no salir. ¿Por que siquiera había aceptado participar?

—O con el maldito de Rozanov.

Oh cierto.

Tomó otro trago mientras asentía tratando de evitar buscar al ruso con la mirada pero aún así sus ojos se posaron sobre él con facilidad. Se estaba riendo de algo que le decía Marlow, Shane podía ver sus rizos pegársele al cuello por el calor y tuvo que hacer un esfuerzo casi inhumano para apartar la mirada.

Sonó una alama que indicaba que habían pasado los siete minutos y abrieron la puerta del pequeño cuarto de servicio de golpe, los dos jóvenes salieron con las mejillas rojas y Shane se preguntó que había pasado dentro de aquella pequeña habitación. El resto de los participantes los rodearon preguntando cosas cada vez más sugerentes.

Cuando las preguntas se detuvieron todos volvieron a acomodarse en un circulo ahora menos perfecto.

Se hicieron varias rondas y con cada una Shane se arrepentía más de haber aceptado. No entendía la emoción que parecía recorrer al resto de personas, todos reían y la mayoría estaban bastante borrachos lo que probablemente contribuyó a la diversión.

Shane no quería emborracharse.

Se inclinó para inventar una excusa con Hayden pero tal vez su expresión era demasiado obvia pues este soltó una carcajada al verlo y se inclinó para susurrarle en el oído.

—La ultima ronda y nos vamos, lo prometo.

Asintió y se acomodó con los brazos cruzados, hacía tiempo que había soltado su vaso e ignoraba a cualquiera que intentara darle otro.

Todos volvieron a sentarse, el circulo era más pequeño y la mayoría de los participantes tenían los ojos llorosos y se movían con lentitud

Una chica colocó la botella en el centro y le guiñó un ojo a Ilya, la sonrisa del ruso se hizo más amplia. A Shane le dieron arcadas, por el alcohol.

Giraron la botella y Shane mantuvo su vista en ella intentando ignorar todo lo que lo rodeaba por eso fue el primero en darse cuenta que en cuanto se detuvo lo señalaba a él, levantó la vista presa del panico y solo pudo inhalar con fuerza al ver quien estaba al otro lado de la botella.

—Oh mierda. —Hayden murmuró y no fue el único.

La mayoría de los jugadores se veían extrañamente sobrios y los miraban nerviosamente como esperando que intentaran matarse en cualquier momento. Shane no pudo evitarlo y miró a la joven que le había guiñado el ojo a Ilya, ahora tenía un puchero en sus voluptuosos labios.

Trató de no sentirse bien consigo mismo, no era el momento.

Alguien se aclaro la garganta.

—Tal vez deberíamos volver a girarla.

Shane asintió a pesar de que sentía a Rozanov quemarlo con la mirada, fue el ruso el que se opuso.

—No lo creo. —Se puso de pie en un movimiento fluido que flexiono los músculos de sus brazos e hizo que la boca de Shane se secara.— Quiero ver que tan aburrido es realmente Shane Hollander.

Los demás se rieron de forma incomoda sin saber si bromeaba o no. Ilya elevó las dos cejas instándolo a apurarse y a Shane no le quedó de otra más que levantarse con un gruñido, Hayden lo detuvo apretando la tela de sus pantalones entre sus dedos, tenía los ojos muy abiertos y se veía realmente asustado.

—¿A donde vas?

—No te preocupes Hayden no creo que intente asesinarme con tantos testigos. —Su amigo no pareció relajarse así que colocó una sonrisa en sus labios.— Estaré bien.

Asintió pero lo dejó ir con bastante reticencia.

Esta vez nadie silbo ni se burlo, los veían como temiendo que la próxima vez que los vieran estuvieran muertos y Shane no pudo evitar negar con la cabeza divertido por su dramatismo.

Ingresó al molesto cuarto de servicio, olía a polvo y a productos químicos que le provocaban picazón en la nariz. La puerta se cerró detrás de él y de repente la habitación se sintió más pequeña y cálida que antes.

Se dio la vuelta encontrándose frente al ruso y no pudo evitar humedecerse los labios, estaba oscuro así que no podía verlo bien pero aún así su silueta y olor eran más que suficiente para hacer que su corazón latiera más rápido.

—¿Te estas divirtiendo Hollander?

—No realmente, no le veo lo emocionante a meter a dos personas en una habitación pequeña y oscura sin ver lo que hacen.

—La imaginación es un arma poderosa.

—Creo que todos piensan que me estas asesinando.

Los hombros del ruso temblaron y se acercó más a él, Shane dio un paso atrás o al menos lo intento pues su espalda ya chocaba contra la pared.

—Ellos pueden pensar lo que quieran, lo importante aquí es… —Sintió una de sus manos ahuecando su cuello y no pudo evitar moverse para darle más espacio.— ¿Que quieres que te haga?

Sintió su rostro enrojecer y agradeció que la oscuridad de la habitación evitara que el ruso lo observara, eso no le impidió acercarse a su cuello dejando besos con la boca abierta que le ponían la piel de gallina.

—No podemos. —Shane colocó sus manos sobre los hombros del joven intentando empujarlo.— Se van a dar cuenta.

Podía recordar como la gran mayoría de los participantes habían salido de la habitación con el rostro sonrojado, los labios irritados y un brillo en los ojos que no dejaba lugar a la imaginación.

—¿No? —Ilya recorrió su pecho, sus manos bajaron por los costados de su abdomen haciéndolo arquearse. Sintió la pierna del ruso intentar acomodarse entre las suyas y se lo permitió demasiado distraído por las sensaciones. —Pero zayka ya estas duro para mi.

Shane jadeo y comenzó a negar con la cabeza, Ilya elevó su pierna como para probar su punto y maldita sea no tenía porque sentirse tan bien.

—¿Crees que puedas correrte en menos de siete minutos?

—Cinco. —Interrumpió.— Nos quedan cinco minutos.

—Entonces deberías apurarte milyy moy.

Las manos del ruso se posaron en sus caderas y comenzaron a moverlas para obligarlo a frotarse contra su pierna, Shane dejó caer la cabeza hacia atrás dejándose perder en el mar de sensaciones. Intentaba prestar atención para ver si había personas afuera pero lo único que podía escuchar eran las respiraciones mezcladas de ambos.

Ilya elevó la pierna y no pudo evitar quejarse pues la presión era demasiada. Sus pantalones de mezclilla mantenían a su miembro prisionero pero la sensación era tan buena que no podía detenerse, en algún punto sus caderas comenzaron a moverse por si solas y solo se dio cuenta por el quejido lastimero que soltó el ruso.

—O bozhe moy. —Con dificultad elevó la pierna que rozaba el miembro de Rozanov y este volvió a pegar sus labios a su cuello quejándose y soltando pequeños suspiros encantadores.— Maldita sea Hollander.

Las rodillas le temblaban y tenía que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no caer de rodillas ahí mismo y chuparlo. Eso no le impidió intentar abrir sus pantalones, necesitaba tocarlo, necesitaba sentir el miembro caliente de Rozanov pulsando contra su piel y casi lloró cuando las manos del ruso se lo impidieron.

—No podemos dejar un desastre Hollander. —Shane ejerció más presión sobre su miembro como protesta y sintió una bocanada de aire caliente en el rostro.— ¿Estas cerca?

La voz del ruso sonaba destrozada y Shane asintió automáticamente.

Sintió unos labios en la mejilla y giró el rostro para unirlos en un beso. No le importaba si era obvio para los demás lo que estaban haciendo necesitaba tener algo en la boca para que no lo escucharan correrse y la lengua de Rozanov serviría.

Lo rodeó con sus brazos tirando su cabello con fuerza indicándole sin palabras que estaba cerca de correrse, el ruso le mordió el labio inferior y Shane no pudo evitar retorcerse entre sus brazos mientras se corría. Escuchó a Rozanov murmurar en ruso contra sus labios y se estremeció sin poder evitarlo.

Cuando se separaron las rodillas de Shane casi se rinden, Ilya lo tuvo que sostener por las caderas.

—¿Crees que se den cuenta?

El ruso resopló y trato de arreglarse el pelo.

—Tal vez no.

Se inclinó para dejarle un beso casi casto si no fuera por la lengua y en cuanto se separaron abrieron la puerta, Shane entrecerró los ojos la iluminación le quemaba las retinas. Rozanov salió contoneándose.

—Más aburrido de lo que esperaba.— Declaró.

Shane rodó los ojos con fuerza y trató de bajarse la camisa para cubrir la mancha húmeda que suponía tenían en los pantalones. Salió de la habitación en silencio y fue automáticamente abordado por un Hayden muy preocupado.

—¿Estas bien?¿Te hizo algo? Nunca debimos haber aceptado jugar este maldito juego.

Lo tomó de la muñeca sin dejarlo responder y comenzó a guiarlo a la salida. Él lo dejó demasiado ocupado buscando a cierto ruso con la mirada, lo encontró platicando nuevamente con Marlow quien parecía solo un poco menos preocupado que Hayden.

Salieron de la casa y fue guiado a una esquina donde suponía que tendrían que esperar su UBER, su cerebro seguía un poco frito por el maravilloso orgasmo que le habían provocado. Se pregunto si Ilya también se había corrido y fue sacado de sus pensamientos por la voz de Hayden.

—Shane, ¿Por que estas sonrojado? —Hubo una pausa en la cual solo se miraron fijamente, el rostro de Hayden se oscureció. —Ese maldito Rozanov, seguro te hizo enojar ahí dentro.

—Ya sabes como es. —Se encogió de hombros mientras recordaba lo destrozada que había sonado la voz del ruso, estaba casi seguro de que se había corrido pero le enviaría un mensaje más tarde.— Es Rozanov.

Notes:

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