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El anhelo de la noche

Summary:

Chu Wanning tenía la misión de reparar la grieta que se había abierto unos cuantos pueblos lejos del pico Sisheng, incitado por el líder de la secta acepta hospedarse en el teatro que maneja su cuñada, ahí es donde conoce a Mo Ran, un trabajador de la Casa del Jade Borracho.
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O que pasaría si Mo Ran nunca mató a toda la gente de la Casa del Jade Borracho y Xue Zhengyong si encontró a su verdadero sobrino.

Notes:

¡Hola! Feliz 2025, no puedo creer que hayamos llegado tan lejos y HYX aún no se estrena.

Estoy emocionada de traerles este pequeño fic que ya he avanzado lo suficiente para subir el primer capítulo, una idea que he querido explorar desde hace tiempo. Si todo sale bien terminaremos pronto este viaje. ಠ⁠◡⁠ಠ

Espero les guste tanto como me está gustando a mi escribirlo. Espero traer un capítulo cada una o dos semanas, dependiendo de como avance los dos últimos que me faltan por escribir.

Sin más, espero lo disfruten. ~

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Casa del Jade Borracho

Chapter Text

El clima en Xiantang era caluroso, la ropa de Chu Wanning se sentía húmeda volviéndose poco a poco pegajosa y molesta. La risa de las mujeres en el mercado junto a las voces elevadas de los hombres discutiendo sobre sus productos lo aturdían. Odiaba los lugares concurridos. Algunos vendedores se acercaron demasiado gritando cerca de su rostro, demasiado ruidoso, Chu Wanning sólo pudo poner su peor cara mientras se alejaba de los hombres y mujeres antes de que intentan envolver sus manos alrededor de su brazo para jalarlo hacía sus pequeños puestos. 

Había escogido la peor hora para llegar al pueblo, las calles principales estaban concurridas, la gente apenas tenía espacio para caminar. Xue Zhengyong le había dicho que el pueblo de Xiantang era un lugar tranquilo, pero Chu Wanning no podía ver esa tranquilidad por ninguna parte. Hombros que lo rozaban, gente que no parecía saber que era el espacio personal, contuvo la respiración cuando algo chocó contra su pierna, grandes ojos castaños lo miraron antes de que una sonrisa a la que le faltaban dientes apareciera en la redonda cara. El niño se fue corriendo sin decir nada riendo alto y fuerte. 

En ese momento estaba odiando al líder de la secta Xue. 

Volvió a mirar el pequeño pergamino con la dirección del lugar donde se hospedaría, levantó la vista ante el ostentoso teatro que había frente a él. La Casa del Jade Borracho era propiedad de la cuñada de Xue Zhengyong, un pintoresco lugar en el que había dedicado toda su vida para hacerlo crecer después de quedar embarazada sin saber nada del hombre que le había prometido volver por ella. No hace muchos años fue cuando Xue Zhengyong pudo dar con la mujer quien parecía resentida con Xue Duanrong hasta que el líder de la secta le explicó lo que había pasado con su hermano mayor. Mo Nian, el hijo que madam Mo había dado a luz, pronto fue tomado bajo el cuidado de su tío quien lo llevó al pico Sisheng para enseñarle todo sobre el mundo de la cultivación tal como su padre habría querido. 

Madam Mo no pudo ir con su hijo por el gran cariño que le tenía a la Casa de Jade Borracho, pero siempre estaba en comunicación con su cuñado e hijo, al saber que uno de los ancianos del pico Sisheng estaría en una misión larga cerca del pueblo no dudó en mostrar hospitalidad dándole un lugar donde dormir en ese tiempo. Chu Wanning quiso negarse, pero Xue Zhengyong lo convenció de aceptar la oferta. A veces no podía decirle no al líder de la secta. 

Ahora estaba parado fuera del lugar que no parecía un simple teatro como le habían indicado, extravagante de una forma que lo incomodaba, las risas en el interior eran aún más ruidosas que la muchedumbre de afuera. Decidido a irse la puerta se abrió de repente aclarando el escándalo dentro. —¿Un cliente? —Escuchó la agradable voz que se elevó entre todo el ruido del interior. Frente a él unos ojos negros casi violeta lo observaban con clara curiosidad antes de que una sonrisa perfecta y con hoyuelos se mostrará—. Lo siento, xiansheng, abriremos dentro de unas horas, espero no le importe la espera, esta noche tendremos el acto de Mei-jie, la mejor bailarina de Xiantang, es como ver un hada. Si regresa, por hacerlo esperar, podrá tener el mejor asiento frente al escenario.

El joven hombre parecía un trabajador del lugar con su ropa sencilla, sobre esta tenía un mandil blanco atado a la cintura lo que podría indicar que era un cocinero, dentro mujeres se amontonaban en las mesas riendo y comiendo. —Gege, ¿qué haces? Vuelve a la mesa, Xiang-jiejie se quiere robar todos los pastelillos —escuchó a una gritar junto a más risas. 

El hombre que parecía ser el llamado gege sólo negó y sonrió antes de volver su mirada a Chu Wanning. —En verdad una disculpa, xiansheng, espero verlo esta noche —antes de que pudiera decir algo las puertas se cerraron. Chu Wanning se quedó perplejo. Miró alrededor esperando que nadie hubiera visto esa humillante interacción. Que joven más insolente, pensó para sí mismo. Sacudió sus mangas con enfado antes de dar media vuelta y buscar un lugar donde comer. 

 

 

 

Las puertas de la Casa de Jade Borracho se abrieron cuando el sol se ocultó. La gran casa de entretenimiento se iluminó totalmente llamando la atención de la gente que pasaba por ahí, hombres y mujeres se acercaron ante el encanto de los trabajadores del lugar quienes eran muy serviciales además de prometer grandes manjares y diversión. Los hombres se reían nerviosos cuando las chicas se acercaban a ellos para invitarlos a entrar dejándose llevar, algunos trabajadores madculinos también se acercaban a las mujeres para invitarlas a tomar una copa y comer algo esa noche junto a ellos. Chu Wanning miró todo desde su lugar en el pequeño restaurante donde había pasado las últimas horas sin tener dónde más ir. Aunque quisiera sería de mala educación irse sin explicarle a madam Mo porque no aceptaría su hospitalidad. Dejó unos cuantos tales de plata en la mesa, tomó sus cosas y se encaminó a la alegre casa. 

Una vez dentro las risas, música y el olor de la comida llenaron sus sentidos. En el fondo podía ver a dos chicas tocar alegres melodías para el público, en las mesas hombres y mujeres hablaban de diversas cosas mientras coqueteaban con descaro. Algunos otros hombres y mujeres pasaban entre las mismas para dejar platos humeantes y cambiar las jarras de alcohol. El lugar parecía lleno, Chu Wanning casi tropezaba con dos chicos en los nulos minutos que llevaba ahí.

—¡Oh, xiansheng, venga conmigo, debe estar cansado de su viaje! —Una chica que apenas le llegaba al pecho lo tomó del brazo sin aviso, pechos pequeños pero notorios se aplastaron contra su antebrazo mientras las manos extranjeras trataban de alcanzar su bolsa. Chu Wanning no estaba acostumbrado al contacto físico de ningún tipo, menos de gente que no conocía, su primera reacción fue empujar y golpear la mano de la mujer para alejarla de él, la joven dejó escapar un grito de sorpresa que llamó la atención de la gente en el lugar, la música había dejado de sonar. Todos los ojos estaban sobre él. La joven mujer dio unos cuantos pasos atrás al ver su mirada. Los murmullos iniciaron antes de que uno de los hombres en la mesa más cercana se levantará. 

—Oye, tú, ¿quién te crees que eres para asustar a una bella flor de esa manera? —El hombre no era más alto que Chu Wanning, pero sí más robusto, mientras se acercaba una de sus manos se dirigió peligrosamente a la espada que llevaba colgando en la cintura, no era un cultivador, podía asegurarlo. 

Chu Wanning se enderezó, miró al hombre sin decir nada, eso pareció molestarlo más. El hombre rodeó la empuñadura de su espada mientras corría hacía Chu Wanning, el sonido del metal desenvainado lo alertó, con fluidos pasos esquivó al espadachín. El hombre detuvo sus pasos para no chocar contra una de las mesas, las personas alrededor se alejaron gritando. El hombre miró a Chu Wanning con furia antes de volver a acercarse mientras blandía la espada en lo alto, Chu Wanning bailó alrededor esquivando cada uno de sus intentos, para cuando el hombre jadeaba en busca de aire, él no tenía ni un solo cabello fuera de lugar. 

—Maldito cultivador —escupió. El agarre en la espada se hizo más tenso, el hombre miró discretamente a uno de sus acompañantes quien asintió mientras su mano se dirigía lentamente a la daga escondida entre su ropa. Chu Wanning no notó aquello, por lo cual fue sorprendido cuando un cuerpo más grande y fornido lo sostuvo de la cintura y lo jaló hacía él. 

—Señores, creo que este no es el lugar para este tipo de escenas, todas mis hermanas están asustadas junto a los clientes que sólo han venido a disfrutar —la misma voz que lo había recibido hace unas horas. Chu Wanning alzó la vista para ver la sonrisa con hoyuelos—. Les pediré que guarden sus armas y vuelvan a tomar asiento si no quieren ser echados —aunque su tono era amable, la amenaza implícita era clara. El hombre frente a él frunció el entrecejo, la espada hizo un ruido estruendoso cuando fue envainada, murmurando algunas palabrotas se sentó de nuevo, las chicas rápidamente trataron de tranquilizarlo. 

Chu Wanning aún podía sentir la mano grande y caliente descansando en su cintura. Empujó al hombre quien sólo se alejó unos pasos levantando ambas manos en muestra de paz. 

—Tranquilo, si gusta tal como le prometí aparte el mejor lugar frente al escenario —el joven grosero, como lo recordaba, no dejaba de sonreír, Chu Wanning notó que sus vestimentas eran muy diferentes a las que llevaba antes. La túnica se veía de buena calidad, colores entre rojos y oscuros se acentuaban mejor en su fuerte cuerpo. Los ojos de Chu Wanning vagaron hasta que se dió cuenta de lo indecente que estaba siendo, pero al hombre no pareció importarle—. ¿Me acompaña, xiansheng?

Quería negarse aunque sabía que no había una razón real para hacerlo sin parecer altivo y arrogante, a esas alturas no era algo de lo que debía preocuparse, sabía cómo la gente lo percibía, pero frente a ese extraño no quería parecerlo, además lo había ayudado aun si Chu Wanning no necesitaba ayuda. —Guíame —la sonrisa del hombre se volvió más pronunciada antes de hacerse a un lado y señalar el camino.

El ambiente volvió a ser alegre y tranquilo para cuando se sentó en la mesa frente el escenario, las jóvenes que tocaban habían empezado otra melodía que pronto alivió el sentir de las personas en el lugar, Chu Wanning ya no era un tema que tocar por lo menos en ese momento. El joven trabajador dejó una jarra de vino frente a él. —Creo que a xiansheng le gustaría uno de nuestros mejores vinos de flor de pera blanca, dulce y agradable para esta noche —Chu Wanning sólo asintió sin mirarlo, la cercanía del hombre lo estaba poniendo nervioso de alguna manera, era guapo, eso podía notarlo, pero había visto hombres guapos antes y no había tenido ese tipo de reacción. 

El vino olía demasiado bien, quería tomarlo, pero el hombre a su lado no se iba, más bien parecía acomodarse junto a él. —¿Qué haces? —lo miró con sorpresa antes de que un suave oh saliera de sus labios. 

—Me disculpo, no pregunte que tipo de compañía le gustaba —la sonrisa del joven no decayó—. Traeré alguien de su agrado —Chu Wanning no lo detuvo, miró la tela de la túnica ondear al alejarse. Sabía que era lo mejor, siempre era una mala compañía para cualquiera. Dio un sorbo al vino, sus ojos se abrieron con sorpresa ante el sabor. 

Para cuando se estaba sirviendo su segunda copa varias mujeres con bandejas de comida llegaron a su mesa, todas reían sentándose alrededor. —¡Xiansheng! ¿Cómo se la está pasando esta noche?

—¿Le gusta la música?

—¿Quiere que alguna de nuestras hermanas baile para usted?

—Parece estar cansado, deje que su cabeza descanse en mi regazo. 

Todas las mujeres hablaban al mismo tiempo, se acercaban a su cuerpo y lo tocaban, Chu Wanning tenía un temperamento explosivo pero no quería hacer otra escena, miró alrededor tratando de encontrar una forma de salir. —Oh, xiansheng, gege dijo que debíamos tratarlo muy bien esta noche, ¿qué tal si comemos y después… —Se acercó lo suficiente para que Chu Wanning pudiera sentir su aliento rozar su mejilla—. Podemos pasar a una habitación privada.

¿Habitación privada? La mujer que era claramente más joven que él sonrió, sus pechos se volvieron más visibles ante su acercamiento. ¿Esa mujer acaba de insinuar que debían tener algún tipo de contacto íntimo? ¿En dónde estaba exactamente Chu Wanning? Una mano se posó en su pecho mientras la sugerencia seguía en el aire, Chui Wanning sentía que iba a estallar en ira, ¿qué clase de persona creían que era? ¿Exactamente qué era la Casa del Jade Borracho? 

—Descarada —la joven mujer se sorprendió ante su tono—. ¿Qué clase de propuesta es esa? —Las chicas se miraron unas a otras, sin que Chu Wanning se diera cuenta una de ellas se levantó y corrió hacía las habitaciones. Cuando el joven trabajador apareció Chu Wanning estaba dando un gran sermón a las mujeres reunidas y todas las personas en el lugar por someterse a ese tipo de placeres inadecuados y descarados.

—Xiansheng, por favor, cálmese.

—¡Tú! Eres quien orquestó todo esto —el joven levantó ambas manos para tratar de calmarlo, pero la furia de Chu Wanning en ese momento era implacable. Su mano estaba brillando en una luz dorada. Las chicas corrían lejos de él asustadas de lo que podría causar cuando una enredadera de sauce color dorado apareció en su mano. Vio al hombre frente a él bajar las manos y cerrarlas en un puño, como si una persona común pudiera hacer algo contra él, pero si quería intentarlo Chu Wanning estaba dispuesto a responder. 

—¿Qué está sucediendo aquí, Mo Ran? —El nombrado pareció congelarse en su lugar, lentamente volvió su mirada a la mujer que bajaba las escaleras—. ¿Por qué hay tanto escándalo en mi negocio?

—Madam Mo —Mo Ran, como ahora sabía que se llamaba, caminó hacía la mujer y se arrodilló—. Lamento el escándalo. Estábamos tratando con un cliente alterado —la mujer sonrió mientras su mano se posaba de manera tierna sobre la cabeza de Mo Ran. 

—Ran-er, no tienes que ponerte tan tenso —los ojos de la mujer se posaron sobre Chu Wanning, una extraña sensación lo invadió ante la escena, antes de que pudiera concluir que era la mujer se acercó—. Oh, ¿Yuheng?

Relajó su postura ante la mujer. —Un placer conocerla, madam Mo, el líder de la secta me ha mandado aquí.

—Oh, jojojo, no seas tan formal, eres parte de la secta de mi cuñado, somos casi familia —la risa de la mujer se escuchó por todo el lugar, las trabajadoras y clientes alrededor al escuchar aquello se miraron unos a otros, se sabía que la dueña de la Casa del Jade Borracho tenía relación con las sectas del cultivo, su propio hijo era parte de una, también conocían ese nombre, ¿quién no? Uno de los cultivadores más prestigiosos del mundo estaba parado justo enfrente de todos. Los hombres que habían intentado pelear con él hace unos momentos se vieron unos a otros, con temor y algo de admiración en sus ojos. 

—Gracias por recibirme en su casa, madam Mo —hizo una reverencia hacía la mujer quien rió un poco más fuerte. 

—Tan educado, lamento que mis chicas no supieran atenderte. Si gustas puedo pedir una habitación privada a la chica que más te guste para…

—Si me disculpa, madam Mo, me gustaría descansar después de un viaje tan largo, mañana debo salir temprano hacía la grieta que se abrió para empezar a repararla —la sola idea de obtener alguna de esas habitaciones privadas erizo la piel de Chu Wanning. Madam Mo sólo sonrió un poco más antes de voltear a ver a Mo Ran. 

—Ran-er —golpeó la palma de su mano suavemente con el abanico cerrado—. Lleva a nuestro invitado a nuestra mejor habitación, también llévale comida, debe tener hambre.

—Si, madam Mo.

—Y cuando termines ven a mi habitación —desplegó el abanico para ocultar su rostro sólo dejando a la vista sus ojos, Mo Ran bajó su mirada mientras asentía—. Bueno, todos regresen a divertirse, la casa paga una ronda de tragos para todos por los inconvenientes —todos aclamaron en alegría mientras volvían a dispersarse en sus mesas ignorando lo que había sucedido. Madam Mo se despidió de Chu Wanning mientras subía las escaleras. El cultivador se quedó ahí sin saber que hacer, no fue hasta que el hombre, Mo Ran, llamó su atención. 

—Por aquí, Yuheng-zongshi.

—Chu Wanning.

—¿Disculpe?

—Mi nombre es Chu Wanning, Yuheng sólo es un título.

—Oh —Mo Ran pareció un poco avergonzado—. Entiendo, disculpe mi error. En todo caso, por aquí, Chu-zongshi —el hombre más joven indicó el camino una vez más, Chu Wanning lo siguió al piso de arriba donde parecían estar todas las habitaciones. 

El lugar era grande, más de lo que pensó a simple vista. Largos pasillos con distintas habitaciones, cada una parecía tener algo distintivo. Mo Ran lo guió por el entramado de caminos hasta que se detuvieron frente a una puerta al final de todos los pasillos. 

—Es aquí —al otro lado de la puerta la habitación parecía muy extravagante para los gustos de Chu Wanning, llena de objetos decorativos que parecían caros y muchas telas alrededor de la cama—. Disculpe que no sea mejor, pero es la habitación más alejada de… todo —Mo Ran sonrió algo nervioso—. Todo está limpió, nadie usa esta habitación, sólo invitados especiales y esos vienen muy rara vez —Chu Wanning asintió, dió unos cuantos pasos dentro antes de mirar al joven. 

—Gracias, puedes retirarte. 

—Mandare comida para usted.

—No es necesario, quiero estar solo.

—En ese caso mandaré agua caliente para que tome un baño, Chu-zongshi —la puerta se cerró y Chu Wanning por fin pudo relajar su cuerpo. Dejó su bolsa en una esquina mientras miraba mejor los alrededores, fuera de todo lo ostentoso que parecía, el lugar estaba bien. Se dejó caer en la cama, debería dormir, pero antes tenía que revisar la información que tenía sobre la grieta que debía cerrar. Últimamente los pueblos alrededor habían estado teniendo problemas con fantasmas menores, algo que en general no era un gran problema, hasta que hace unas dos semanas el pueblo más cercano a la que ahora sabían que era una pequeña grieta había presentado a la primera víctima de un demonio. Eso causó la preocupación de los lugareños, las grandes sectas no estaban interesadas en algo así, menos si la gente no podía pagar por un servicio tan simple, su única solución fue mandarlo al pico Sisheng. Xue Zhengyong no dudó en tomar la solicitud y mandar a su experto en barreras. 

Chu Wanning dejó los papeles, toda la información la sabía perfectamente para ese momento. Llamaron a la puerta anunciando que llevaban agua para su baño. El agua caliente relajó sus músculos tensos, Chu Wanning se hundió en aquella reconfortante tranquilidad hasta que el agua se empezó a enfriar. Se preparó para dormir, tenía que salir con la salida del sol para revisar el área afectada sin toparse con algún demonio o problema que no pudiera resolver de noche.

Sus ojos se abrieron cuando escuchó la puerta abrirse, no se movió, mantuvo su respiración tranquila listo para actuar cuando el invitado no deseado se acercara. Sabía que nada bueno podía salir de aceptar la ayuda de la cuñada del líder de la secta. Cuando la persona estaba lo suficientemente cerca se levantó de golpe y llamó a Tianwen, lo golpeó con fuerza para después capturarlo. La persona gritó en sorpresa, la luz dorada del arma sagrada iluminó un poco el rostro que lo miraba con cierto dolor. 

—¿Mo Ran? —Frunció el ceño mientras apretaba más el agarre sobre el joven—. ¿Qué estabas planeando? ¿Querías robarme? —O peor, asesinarlo, ese pensamiento lo hizo ponerse más a la defensiva—. ¡Contesta! 

—¡No! N-no, esto duele, xiansheng,.— La voz era pequeña y lastimera. 

—¿Entonces qué haces entrando a mi habitación así? —Su paciencia se estaba agotando. 

Mo Ran apretó la mandíbula tratando de soportar el dolor que Tianwen le estaba provocando, el arma podía sacar la verdad de las personas, mientras el aire en sus pulmones se escapaba sólo pudo susurrar una simple frase. Chu Wanning se acercó para escucharlo mejor. 

—Madam Mo… quería que le diéramos… nuestros servicios.

—¿Servicios? —El joven asintió, Chu Wanning retrajo a Tianwen para dejarlo respirar, Mo Ran sostuvo su pecho mientras trataba de recuperar el aire—. Dije que no quiero nada de comida.

Mo Ran levantó la cabeza para verlo, si no fuera por su expresión de dolor podría pensar que se estaba riendo de él. —No esos servicios, Chu-zongshi —Chu Wanning no entendía a qué se refería, no fue hasta que vislumbro mejor al hombre que noto sus ropas demasiado ligeras y provocativas, además de que parecía tener maquillaje en el rostro. Con un simple hechizo encendió las velas del lugar, la habitación se iluminó en su totalidad. En el piso arrodillado frente a él estaba Mo Ran, la ropa, si se le podía llamar así, apenas cubría su cuerpo, telas transparentes que no dejaban nada a la imaginación. Su rostro, fuera de la línea roja que poco a poco empezaba a hincharse en su mejilla donde Tianwen lo había alcanzado, estaba lleno de colores suaves, especialmente sus ojos negros que eran rodeados por un suave rosa. Se veía hermoso, esa era la única palabra que Chu Wanning podía pensar hasta que la compresión de que ese hombre había entrado a su habitación vestido así y había mencionado que madam Mo era quien le había enviado para dar servicios a su persona llegó a su cabeza… Chu Wanning sintió la ira burbujear desde su pecho y extenderse por todo su cuerpo. 

—Largo —se dio media vuelta, no podía seguir viendo al hombre sin terminar haciendo algo muy malo—. Esto es incorrecto.

—Si no le gusto puedo llamar a alguna de las mujeres.

—¡No! —Lo miró furioso—. Esto es aberrante y desagradable, no quiero ningún tipo de sus servicios. 

Mo Ran no dijo nada, no lo miró de vuelta. —Entiendo, una disculpa, Chu-zongshi, fue nuestro error, me retiraré —Chu Wanning lo ignoró pero se aseguró de no bajar la guardia hasta que la puerta se cerró completamente. La ira en su pecho no parecía suprimirse, ¿este era el tipo de trabajo que tenía la madre de Mo Nian? ¿Era la matrona de un burdel? ¿Xue Zhengyong estaba al tanto de esto? Chu Wanning no lo creía, menos si lo había mandado, sabía el tipo de cultivo y educación que había manejado toda su vida. 

No volvió a dormir en toda la noche. Para cuando el primer rayo de sol se asomó ya había tomado sus cosas para irse, no podía quedarse un momento más en ese lugar, encontraría una posada donde dormir durante el resto de su viaje. 

El pasillo estaba en silencio cuando salió. Ni un sólo ruido más que el de sus pies golpeando contra la madera en cada paso. Lo más seguro era que la puerta principal estuviera cerrada, por lo cual tendría que salir por la puerta de la cocina, encontrarla no fue muy difícil cuando el olor a comida invadió sus fosas nasales. Su estómago se encogió, el no comer la noche anterior activo la respuesta más básica en su cuerpo. Podía escuchar ruido en la cocina, por la hora los cocineros ya debían estar preparando el desayuno, Chu Wanning quería irse sin ser visto, pero eso sería imposible. Lo mejor era caminar rápido a su destino. 

—Buenos días —habló sin voltear a ver a las personas que estaban ahí, su mano ya estaba en la puerta cuando fue detenido por una voz ya demasiado conocida. 

—¿Chu-zongshi? —Mo Ran lo llamó con sorpresa—. ¿Ya se va? Déjeme darle algo para que coma en el camino.

—No es necesario —no lo volteó a ver, agarró con más fuerza la puerta, debía salir de ahí. 

—Siento lo de anoche, no pensé que lo ofendería tanto, madame Mo tampoco lo imaginó y quería disculparse adecuadamente con usted esta noche.

—No lo necesito, no planeó volver.

—¿Qué? Pero su estancia será larga —sintió que el otro se acercaba, Chu Wanning abrió la puerta para salir, demasiada charla innecesaria. 

—Buscaré otro lugar donde dormir, este no es adecuado. 

—¿Es porque somos cortesanas? —Chu Wanning no habló, un suave suspiro se escuchó detrás de él—. Lo entiendo, Chu-zongshi, le avisaré a madam Mo que no volverá.

Chu Wanning dirigió su mirada al hombre tras de él, se paralizó cuando la vista que lo saludo era la de un rostro hinchado a causa del latigazo de la noche anterior, Chu Wanning había provocado eso, su hermoso rostro ahora estaba marcado con una fea herida, aun así estaba siendo amable con él. Mo Ran también lo miró de vuelta, Chu Wanning quiso decir algo, un gracias tal vez, pero su garganta estaba cerrada, sus ojos fénix lo miraron por unos segundos antes de dar media vuelta.

Salió por la puerta directo a su destino, trató de ignorar el sentimiento ácido que se formaba en su pecho.