Chapter Text
Se cuenta que al pie de la montaña hay una criatura. No es del todo una deidad, tampoco del todo demonio, ni es del todo corpórea. Está rodeada de un oscuro humo negro que la hace parecer una sombra abismal debajo de la luz de la luna, teniendo en las palmas de sus manos una llama azul.
Hace ya un tiempo que el cielo nocturno había aparecido, las estrellas estaban dispersas en el horizonte y la luna no se observa por ningún lado, perdida entre la negra oscuridad. Allí arriba, dos estrellas estaban alineadas de una particular forma, con la luz más grande y brillante. Era muy extraño que estas estrellas pudieran ser vistas y, aun así, en ese momento habían alumbrado el cielo nocturno por más tiempo del que lo habían hecho desde el milenio pasado.
La criatura miró hacia las estrellas y llenándose con una gota de añoranza pensó. "¿Cómo sería estar tan entrelazado y tener un amor tan precioso que incluso los extraños que lo contemplan sientan su calidez? ¿Cómo sería existir con un amante siempre a tu lado, en lugar de ser como la luna anhelando al sol y raramente compartiendo el cielo? ¿Cómo sería sentarse como una joya en la noche, en lugar de como una bestia entre las sombras?"
La flama creció con más brillo entre sus palmas y esas tiernas emociones se avivaron con el calor. La parpadeante luz azul se volvió casi blanca y el sentimiento de pérdida dio paso a una sensación de furia. Ardía desde dentro, como una estufa que había sido alimentada en exceso. Esta ira no era una vela encendida, sino pólvora negra, que se enciende rápidamente y engulle un tipo de hambre para reemplazarla con otra.
Y, usando esa ira, la criatura empezó a separar a esas estrellas.
La mayoría de las veces en esos días, Shen Qingqiu se encontraba despertando con un humor agradable. Incluso en el pico Qing Jing, donde parecía que sus discípulos tenían un radar hacia su ausente maestro y en el momento que estaba de regreso llegaban a molestarlo, Shen Qingqiu no sentía tanta tensión como la que solía sentir antes. Todavía mantenía un rostro frío y sin expresión cuando estaba con sus estudiantes, pero ya no era capaz de esconder tan fácilmente sus emociones hacia su esposo.
Tal vez era todo gracias al clima. Habían estado viajando por las regiones del Norte, envueltos en la nieve y en un frío glacial. Luo Binghe, siendo el protagonista, tenía la temperatura corporal perfecta para mantenerlos a ambos cálidos durante la noche. Para Shen Qingqiu ya no era algo extraño el sentir la piel y tener intimidad con Luo Binghe, pero aquello era muy diferente a acurrucarse entre los brazos del "calentador" que tenía como esposo mientras el viento y la nieve aullaban fuera de la cabaña donde habían decidido pasar la noche.
Esas acciones eran suficientes para que el corazón de uno se derritiera como si fuera el de una joven doncella. Incluso ahí en Qing Jing, en dónde el invierno había terminado temprano, Shen Qingqiu había mantenido el hábito de ser él quien se asegure de dormirse entre los brazos de Luo Binghe. Luo Binghe por su parte no se había quejado, demasiado encantado al descubrir que esto era algo que su Shizun haría como iniciativa.
Y hablando de iniciativa…
Shen Qingqiu se despertó con un humor bastante bueno. Se sintió particularmente mimado y ningún discípulo imprudente llegó para tocar a su puerta. Al menos aún no; era bastante temprano en la mañana, la brillante luz del sol iba apareciendo poco a poco a través de su ventana. El agarre de Luo Binghe no estaba tan apretado como en la noche anterior, lo que era bueno ya que le daba a Shen Qingqiu espacio para poder maniobrar.
No estaba muy seguro de cuál era la fuente de su buen humor, pero Shen Qingqiu sabía que Luo Binghe sería el último en tener una queja al respecto. Los hacía rodar hasta que un Binghe dormido se colocaba de espaldas, y así fuera capaz de cernirse sobre él, con una mano plantada al lado de la cabeza de Luo Binghe mientras la otra jugueteaba con un mechón de cabello suelto.
No era común cuando hacía esto, a Shen Qingqiu le gustaba mantener un poco de cara cuando podía. Pero hay algunas veces, cuando despierta junto a uno de los hombres más apuestos del reino, que las tendencias más eróticas de Shen Qingqiu no pueden evitar salir.
Shen Qingqiu se inclinó y presionó un ligero beso sobre los labios de Luo Binghe. Estudió las gruesas pestañas, la línea recta de su nariz, la forma en la que las cejas de Luo Binghe se fruncian ligeramente entre sus sueños, y así no puedo evitar volver a besarlo. Este último beso fue un poco más firme, Shen Qingqiu estaba probando la resistencia tanto de Luo Binghe como de sí mismo y descubrió que eso era bastante agradable.
Ellos no pretendían regresar al Pico Qing Jing tan pronto, pero ya habían pasado muchos meses viajando y Shen Qingqiu quería registrar todo lo que habían visto. Aún si le gustaba mucho burlarse de Shang Qinghua, este había creado un mundo lleno de unas asombrosas, maliciosas y aterrorizantes criaturas y dado que el Hermano avión tenía una tendencia de olvidar algunas de las líneas argumentales más pequeñas, Shen Qingqiu sintió que al menos alguien debía tener un registro de ellas.
Además, había más probabilidades que lo molestaran en Qing Jing, aunque los discípulos raramente lo hacían, y a sus hermanos marciales les gustaba ofenderse por la presencia de Luo Binghe.
Shen Qingqiu observó el pacífico rostro de Luo Binghe y no pudo evitar besarlo de nuevo. Sabía que debería dejarlo dormir, pero Shen Qingqiu sintió que había algo que se agitaba en su interior y no podía parar con un solo beso.
Lo besó una y otra vez, picoteos suaves por aquí y por allá, deslizando su lengua ocasionalmente entre el labio inferior de Luo Binghe. Shen Qingqiu estaba tentado a pinchar sus costados para despertarlo, pero antes de hacer algo pensó que tal vez esa era una mejor manera de despertarlo, inclinó su cabeza y esta vez presionó con mayor intención. El beso era uno de esos besos que remueven el alma con el objetivo de llevarlo de vuelta al reino de la conciencia y estaba determinado a lograrlo hasta que sintió los labios de Binghe moviéndose sobre los suyos.
Shen Qingqiu percibió cómo el cuerpo debajo de él comenzó a despertarse, esas grandes manos se posaron sobre su cintura, apretando a través de sus túnicas para dormir. Tarareó complacido y esperó a que Luo Binghe empezará a responder su beso con mucho gusto.
Sin embargo, Luo Binghe no lo hizo; en su lugar, cuando Shen Qingqiu lo volvió a besar, sintió como si estuviera besando a una muñeca. Con el ceño fruncido y con el pensamiento de que Luo Binghe debería seguir dormido, Shen Qingqiu se alejó y miró hacia abajo.
Cuando lo hizo sólo se encontró con la mirada de Luo Binghe sobre él, claramente despierto. La expresión en su rostro era de extrañeza y sus ojos expresaron una frialdad analizante que Shen Qingqiu no había visto por un tiempo. Ante esa mirada, un extraño escalofrío recorrió la espina dorsal de Shen Qingqiu, especialmente cuando sintió como esas manos en su cintura lo querían alejar.
—¿Binghe? —Shen Qingqiu parpadeó a su dirección pero Luo Binghe en respuesta frunció el entrecejo—. Binghe, ¿estás bien?
Luo Binghe se levantó y Shen Qingqiu lo siguió, aferrándose a sus hombros. Una de las manos de Binghe aun estaba alrededor de la cintura de Shen Qingqiu, quien fruncía su ceño mientras intentaba analizarlo en búsqueda de lo que estaba mal. Sin duda los ojos de Binghe aún eran del mismo color y el sello rojo aún no había aparecido en su frente, pero aún así sin duda había algo mal en el contrario.
—Binghe, habla con este maestro —dijo Shen Qinnqiu con firmeza y Luo Binghe le respondió con una mirada complicada. Shen Qingqiu no pudo soportarlo más y se inclinó hacia el contrario, intentando acercarse para verlo mejor. Pero la mano que rodea su cintura se apretó al punto que empezó a doler y dejó salir un quejido de molestia.
—¡Binghe-!
— ¿Por qué me sigues llamando así? —Luo Binghe replicó, los ojos de Shen Qingqiu se ensancharon mientras escuchó las palabras que salían sin ninguna emoción. Aunque aquello fue solo como un pellizco, debido a lo siguiente que dijo Binghe, sintió un golpe bajo en su sistema—. ¿Quién eres?
Media varita de incienso después, los dos ya se encontraban vestidos y sentados en la mesa viéndose el uno a otro. Shen Qingqiu perdió cualquier tipo de apetito con el que había despertado, lo que realmente estaba bien ya que Luo Binghe no había entrado en la cocina para preparar el desayuno. Luo Binghe no había hecho mucho en realidad, aparte de ir detrás de la mampara para tener privacidad y cambiarse, algo que hizo que el corazón de Shen Qingqiu se encogiera un poco.
Luo Binghe fue cortante y precavido incluso cuando se arrodilló y observó a Shen Qingqiu. Sin embargo, debía agradecer que al menos no empezó a maldecir y a lanzar golpes al despertar con un desconocido encima de él; hacer las reparaciones a la casa de bambú habría sido un gran problema. Incluso dejó que Shen Qingqiu revisara sus meridianos, dejándolo presionar su pulgar contra su muñeca y su cuello para comprobar que su qi estuviera circulando apropiadamente. Luo Binghe sabía que algo estaba mal, sabía que lo que recordaba era una historia completamente diferente a la realidad.
Pareciera que había un agujero en la memoria de Luo Binghe, uno que tiene la forma específica de Shen Qingqiu. Sabía que estaba en la casa de bambú la cual se situaba en el pico Qing Jing de dónde alguna vez fue discípulo. Sabía que ahora es el Junshang, conocía su sangre, recordaba las pruebas que tuvo que pasar y el poder que tenía para ejercer. Sin embargo, extrañamente no sabía explicar qué había pasado con el espacio que se supone que Shen Qingqiu debía ocupar.
Shen Qingqiu le preguntó quién fue su maestro y los ojos de Luo Binghe se oscurecieron. Le preguntó con quién había viajado todo este tiempo y sus cejas se fruncieron, incluso le preguntó con quién había hecho las tres reverencias y Luo Binghe lucía confundido. Shen Qingqiu obviamente no le preguntó sobre quien lo aventó al abismo, eso es algo que no necesitaba recordar.
Este tipo de amnesia localizada sólo podría ser otro recurso argumental para llenar la trama, pero Shen Qingqiu no podía recordar haber leído esto y realmente deseaba que El Sistema estuviera ahí en ese momento, era un pensamiento blasfemo, pero al menos así podría ser capaz de extraer algunos detalles sobre ese extraño escenario.
—Si todavía recuerdas tu tiempo en Qing Jing, ¿Cómo no puedes recordar quién te enseñó? —Shen Qingqiu frunció el ceño, Luo Binghe también lo pensó por un momento y luego hizo una mueca de dolor. Se llevó una mano a la nariz pellizcando el puente de la zona y soltó un doloroso jadeo.
Al escucharlo, Shen Qingqiu inmediatamente se levantó y rodeó la mesa colocando su mano en la espalda de Luo Binghe intentando reconfortarlo. Luo Binghe se alejó del toque antes de que Shen Qingqiu pudiera sentirlo. El mayor observó como Luo Binghe se volvió a enderezar dándole una mirada impasiva.
Esto hizo que su estómago se retorciera de una manera extraña.
Al menos Luo Binghe recordaba la montaña Cang Qiong en su totalidad. Así, dejó que Shen Qingqiu llamara a Mu Qingfang para que lo inspeccionara. La mirada calculadora de su rostro se suavizó un poco cuando Shen Qingqiu le indicó a Ning Yingying que vigilara a su shidi, y Shen Qingqiu tuvo que tragarse la amargura que sintió en ese momento.
Esto era un problema temporal, al fin y al cabo, el protagonista de la historia no podía sufrir demasiado tiempo, incluso después de que la historia haya terminado. Shen Qingqiu y Luo Binghe se habían enfrentado juntos a la vida y a la muerte: una pérdida de memoria no era nada. Todo lo que Shen Qingqiu tendría que hacer era visitar a Shang Qinghua, golpearle un poco la cabeza hasta que recordara cuál era la solución y volver rápidamente para restaurar los recuerdos de Luo Binghe.
Shen Qingqiu fue a An Ding con esa intención. Ambos solían programar su regreso a Cang Qiong juntos, aunque lo negaran con vehemencia. Era bastante conveniente y hace tiempo que Yue Qingyuan dejó de intentar darle un sentido.
Efectivamente, Shang Qinghua estaba recostado en una de sus sillas, mordisqueando semillas de loto mientras fingía leer un informe que sus discípulos habían preparado para él. Cuando Shen Qingqiu llegó, todavía había rastros de escarcha en la habitación, pero afortunadamente Shang Qinghua estaba solo.
Shen Qingqiu tardó menos de cinco minutos en contarle su problema y Shang Qinghua frunció el ceño.
—¿A quién has molestado? —Shang Qinghua preguntó y Shen Qingqiu se encogió de hombros—. De acuerdo, ¿has comido algo raro? ¿Crees que alguna flor bonita ha visto a tu marido y se ha puesto celosa?
—No hemos hecho nada en los últimos meses más que viajar —respondió Shen Qingqiu—, Y no nos hemos encontrado con nada raro, ni hemos tenido alguna pelea. En realidad, ha sido mucho más tranquilo que lo cotidiano.
—Hm. —Shang Qinghua reflexionó por un momento, dejando sus papeles a un lado. Entrecerró los ojos y lanzó una mirada significativa a Shen Qingqiu—. ¿Profanaron algún templo? Tal vez sea un dios molesto... ¡Ahh, Shen-dada, te has vuelto demasiado liberal jajaja!
Shen Qingqiu se puso rojo rápidamente y, sin pensarlo, sacó su abanico. Sin embargo, el tiempo pasado en el Norte le había enseñado a Shang Qinghua algunas cosas, y desvío fácilmente el golpe de Shen Qingqiu.
—No lo habíamos hecho... no recientemente —admitió Shen Qingqiu con rigidez, y Shang Qinghua levantó las cejas—, si alguien estaba enfadado, a estas alturas debería haberlo demostrado.
—El resentimiento perdura durante mucho tiempo, hermano —dijo Shang Qinghua, llevándose a la boca otra semilla—, pero si no han hecho nada, no han comido nada raro y no han viajado a ninguna parte... ¿Hay marcas de maldición en Luo Binghe?
Shen Qingqiu negó con la cabeza, no es que haya podido ver, pero Mu Qingfang lo confirmó. Shang Qinghua hizo una mueca ante la respuesta.
—No hay mucho en lo que basarse —dijo y Shen Qingqiu apretó los labios —. ¿Por qué no me dices entonces lo que dice Mu-shixiong? Y yo veré lo que puedo hacer. Sólo ten en cuenta que...
...para Shang Qinghua habían pasado más de dos décadas desde que escribió este mundo. Shen Qingqiu sintió que un manto de tristeza cayó sobre su corazón, y Shang Qinghua trató de darle a su tobillo una patada alentadora.
—Bueno, conociéndome, siempre hay una solución consagrada. —Le guiñó el ojo, tratando claramente de aligerar el ambiente. Esta vez, dejó que Shen Qingqiu le diera un golpe en la cabeza con su abanico, aunque eso no hacía que Shen Qingqiu se sintiera tan bien como normalmente lo haría.
Normalmente, dicha solución sería lo último que Shen Qingqiu intentaría. Sin embargo, recordó cómo Luo Binghe lo miraba sin esa devoción y amor desbordantes que le tenía siempre.
No tenía sentido mentirse a sí mismo. Esa era una mirada que odiaba ver y para deshacerse de ella, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa.
Mu Qingfang tampoco encontró nada raro. No encontró rastros de un encantamiento, marcas extrañas, cicatrices ni veneno corriendo por la sangre de Luo Binghe. No había señales de que Luo Binghe hubiera sufrido una desviación de qi, pero Mu Qingfang le dijo a Shen Qingqiu que estuviera atento de todos modos.
Curiosamente, Luo Binghe recordó a Mu Qingfang hasta cierto punto. Recordó haberlo visto cuando era discípulo y recordó haber capturado a Mu Qingfang. ¿Para qué?, eso no lo recordaba, y tampoco recordaba por qué se enfadó tanto cuando Liu Qingge vino a rescatar al doctor.
—Quizá esto se corrija por sí mismo en los próximos días —dijo Mu Qingfang con cautela antes de despedirse—, mientras tanto, investigaré.
Shen Qingqiu le estrechó la mano en señal de agradecimiento, conteniendo el malestar que sintió. Ning Yingying también se fue poco después, y Shen Qingqiu intentó devanarse los sesos. Realmente no pudo pensar en nada que haya conducido a este tipo de situación. Incluso la bruja más poderosa dejaba algún tipo de marca. Barrió la casa de bambú, buscando cualquier tipo de cataplasma especial que se haya colado pero no encontró nada.
Luo Binghe esperó durante todo ese tiempo, sentado en la misma mesa en la que habían empezado el día. Shen Qingqiu mataría por saber en qué estaba pensando. Por un momento, su columna vertebral se estremeció bajo la mirada de Luo Binghe, y se preguntó si la sangre funcionaría.
Shen Qingqiu era la única persona a la que Luo Binghe no recordaba, así que tendría que ser la sangre o lo otro lo que lo arreglaría ¿Cierto? Shen Qingqiu se ofreció a probar la sangre primero, esperando que funcionara.
Luo Binghe lo miró con recelo, no estaba tan hablador como de costumbre. En cambio, había hablado con él en el mismo tono mesurado que suele reservar para los demás, pero le siguió la corriente de todos modos, observando en silencio cómo Shen Qingqiu se pinchaba el dedo con una aguja.
Shen Qingqiu levantó la mano hacia los labios de Luo Binghe y éste le agarró la muñeca. Se inclinó y olfateó el dedo de Shen Qingqiu, deteniéndose un momento.
—Tú sangre —dijo Luo Binghe en voz baja— huele como la mía.
Eso le dió a Shen Qingqiu algo de esperanza cuando Luo Binghe cerró su boca sobre él. Chupó suavemente, con los dientes rozando la piel, mirando a Shen Qingqiu a través de sus gruesas pestañas. Sólo le escoció un poco cuando Luo Binghe introdujo más el dedo.
Ninguna forma de reconocimiento apareció en esos ojos. Eso hizo que Shen Qingqiu se olvidara de su vergüenza por un segundo, y le dijo su segunda sugerencia de cura.
Luo Binghe soltó su mano y se echó hacia atrás, frunciendo un poco las cejas. Su mirada recorrió a Shen Qingqiu siendo desconcertantemente indiscernible.
—¿Deseas probarlo? —preguntó sin ningún tipo de emoción o ternura a la que Shen Qingqiu estaba acostumbrado desde hace tiempo. Siguió sonando como si no confiara en él. Shen Qingqiu tragó nervioso la saliva que estaba atorada en su garganta .
Antes había pensado que tal vez su propio loto había cambiado de lugar con su contraparte más agresiva. Pero si se tratara de Bing-ge, ya habría aprovechado la oportunidad para destrozar a Shen Qingqiu de alguna manera. Aunque Shen Qingqiu preferiría eso a que Luo Binghe lo mirara como si fuera un completo extraño.
—Hemos estado juntos durante algún tiempo —dijo Shen Qingqiu, apartando cualquier sentido de la propiedad—. Puede ser una simple maldición que podría deshacerse de esta forma. Hemos... hemos experimentado situaciones así antes.
—¿Aún sin mi memoria? —Luo Binghe preguntó, y Shen Qingqiu inhaló. No, no con su memoria desaparecida. Obviamente no de esta manera— ¿Y qué vamos a hacer si eso no funciona? ¿Se me permitirá irme entonces?
Shen Qingqiu se quedó sin palabras, sin saber qué responder. Se dió cuenta entonces de que tenía suerte de que Luo Binghe no hubiera desaparecido todavía, que no se hubiera cansado de que un desconocido revoloteara a su alrededor y dijera que estaban conectados. Luo Binghe tenía la capacidad de irse cuando quisiera y de una manera en la que Shen Qingqiu no podría alcanzarlo.
Pero mientras Luo Binghe estuviera de acuerdo con esto, estaría a salvo. Después de todo, este mundo tenía algunas soluciones muy sencillas para los problemas de ambos, Shen Qingqiu podía decirlas con facilidad.
Luo Binghe estudió a Shen Qingqiu por un momento, y este último trató de no arder al sentir como los ojos de Binghe recorrían toda su persona. Esos ojos se posaron en su cuello por un momento, y Luo Binghe exhaló.
—Bien —accedió Luo Binghe y su mirada se volvió aguda—. Estoy dispuesto a intentarlo.
Al principio era extraño, casi mecánico. Incluso cuando Shen Qingqiu tomaba la iniciativa, siempre se burlaba de Luo Binghe para que tomara la iniciativa. Luo Binghe siempre le daba suaves manotazos, se entusiasmaba demasiado y se le humedecían los ojos demasiado rápido cuando Shen Qingqiu le amonestaba. Shen Qingqiu nunca pensó que echaría de menos las lágrimas de cocodrilo de Luo Binghe, pero estaba bien, siempre y cuando antes todo esto acabara, tendría a su Binghe de vuelta. Y sólo habría sufrido un día.
Shen Qingqiu se desnudó primero y Luo Binghe lo observó con atención desde su cama. Shen Qingqiu hizo todo lo posible por no retorcerse bajo esa mirada; al menos los ojos de Luo Binghe se habían oscurecido cuando Shen Qingqiu se desataba su túnica interior. Al menos no estaba completamente indiferente.
Extendió una mano hacia Shen Qingqiu una vez que éste se acercó a la cama. Shen Qingqiu tomó esa mano y se dejó guiar hacia el regazo de Luo Binghe. Se sentó a horcajadas sobre él y Luo Binghe miró hacia abajo entre los dos, tirando de la cintura de los finos pantalones de Shen Qingqiu.
—No te recuerdo —dijo Luo Binghe en un susurro bajo, pero las palabras resonaron dentro de Shen Qingqiu—, pero siento que mi cuerpo sí lo hace.
Luo Binghe le tocó como es debido, le tocó en los puntos adecuados, recorrió con sus manos grandes y seguras el cuerpo de Shen Qingqiu de la forma que le gustaba. Casi adormece a Shen Qingqiu con una falsa sensación de seguridad, sólo rota por el ligero pero perpetuo ceño fruncido de Luo Binghe.
Permitió que Shen Qingqiu le quitara sus túnicas, que lo besara lentamente. Casi le resulta familiar, pero Luo Binghe no daba suaves besos en la línea de la garganta de Shen Qingqiu, ni masajeaba con suaves círculos sus caderas. Luo Binghe sólo respondió tímidamente, como si aún no confiara del todo en Shen Qingqiu. Shen Qingqiu interrumpió el beso y se echó hacia atrás, intentando averiguar qué estaba pensando. Pero el rostro de Luo Binghe era ilegible.
Shen Qingqiu volvió a presionar a Binghe contra el colchón, y un parpadeo de hambre cruzó la cara de Luo Binghe al ver a Shen Qingqiu balancear una pierna sobre su regazo. Había poco espacio para la vergüenza mientras Shen Qingqiu cogía el aceite para prepararse, rápida y eficazmente. No tenían mucho tiempo para la ceremonia y estos rodeos, debido a que Shen Qingqiu estaba ansioso por recuperar a Binghe lo antes posible.
Luo Binghe le permitió inclinarse para darle un beso mientras Shen Qingqiu le acariciaba lentamente, lamiéndolo antes de guiarlo entre sus piernas. Jadearon en la boca del otro, dejando escapar gemidos cuando Shen Qingqiu se empezó a presionar contra Luo Binghe.
Esta vez ni siquiera sintió el ardor que normalmente sentía. Shen Qingqiu sólo quería borrar de la cara de Luo Binghe esa mirada desconocida, la que utilizaba para ser frío con los demás pero nunca con su marido. Luo Binghe se movió debajo de él, moviendo las caderas mientras se empujaba contra Shen Qingqiu.
Shen Qingqiu inhaló y se hundió más. Contuvo la molesta sensación que sintió para sentarse hasta el fondo, hasta que jadeó por el esfuerzo y Luo Binghe le miró con una expresión ávida. Shen Qingqiu comenzó a subir y bajar en pequeños saltos, intentando que su cuerpo se acostumbrara.
Luo Binghe se apoyó en un codo, mirando a Shen Qingqiu como si empezara a sentir hambre. Normalmente esa mirada pondría nervioso a Shen Qingqiu, pero esta vez intentaba inclinarse hacia ella. Shen Qingqiu cerró los ojos y se mordió el labio, dejando que sus mejillas se pusieran rojas de vergüenza. Luo Binghe apenas había iniciado un toque en todo esto y Shen Qingqiu deseaba desesperadamente que le pusieran las manos encima, que lo agarrara y lo tomara de donde pudiera.
Cualquier cosa para demostrarle que su memoria estaba volviendo.
Pero Luo Binghe se limitó a mirar, embelesado con el cuerpo de Shen Qingqiu y con el calor que los rodeaba. Gruñó suavemente cuando Shen Qingqiu redobló sus esfuerzos, moviéndose más rápido.
Bastó con una ligera inclinación de las caderas para que Shen Qingqiu rozara el punto que le dejaba sin aliento. Esta vez estaba más desesperado, desesperado por muchas cosas, así que lo persiguió con determinación. Plantó sus manos en el musculoso torso de Luo Binghe y lo cabalgó con más fuerza.
Shen Qingqiu se agarró a su pecho, con la boca abierta mientras trabajaba con sus caderas. Sintió el ardor en sus muslos, su núcleo se sintió lleno con Luo Binghe dentro de él, incluso después de todo este tiempo juntos. De repente, Luo Binghe le agarró las caderas, le ayudó con sus movimientos, le guío para que rebotara en su regazo, y eso despertó cierto optimismo en Shen Qingqiu.
Las manos que estaban sobre él se estrecharon, hasta el punto de que era Luo Binghe quien movía a Shen Qingqiu. Sintió que las piernas de Luo Binghe se movían detrás de él y plantó sus pies en el colchón. Luo Binghe empujó hacia arriba, lo suficientemente fuerte como para arrancar un grito de la garganta de Shen Qingqiu. Comenzó a follar a Shen Qingqiu, tomando el control por completo mientras Shen Qingqiu se mordía el labio inferior y cantaba inconscientemente el nombre de Binghe.
Luo Binghe no lo llamó, pero impulsó sus caderas con más fuerza. Shen Qingqiu se sintió tan lleno que apenas pudo respirar, pero sólo se envolvió a sí mismo cuando sintió que los movimientos de Luo Binghe se volvían erráticos.
—Binghe —siseó Shen Qingqiu, acercándose para tocarse débilmente. Se dió cuenta de que los dos estaban cerca de terminar, hacer esto solía requerir que terminaran juntos, y Shen Qingqiu estaba decidido a asegurarse de que lo hicieran bien a la primera.
Consiguieron la sincronización correcta. Las estrellas estallaban en su visión mientras Luo Binghe tartamudeaba en su interior, y ambos se hicieron un lío. Los huesos de Shen Qingqiu se sintieron como gelatina mientras Luo Binghe le daba una última estocada, pero aún así no se quejó. Lo quiere, y quería que Binghe volviera.
Shen Qingqiu se desplomó hacia delante una vez que terminaron por completo, tratando de recuperar el aliento. Enterró su cara en el pliegue del cuello de Luo Binghe e inhaló, dejando que el aroma natural de Luo Binghe inundara sus sentidos. Sus caderas se movieron sutil e involuntariamente una última vez y suspiró.
Se quedaron tumbados un momento y mientras se calmaban un poco. Shen Qingqiu aún no comprobó si el método funcionó. Todavía estaba tratando de recomponerse cuando sintió que dos manos lo agarraban suavemente por el trasero y comenzaban a levantarlo. Shen Qingqiu hizo un ruido, pero resultó que no era Luo Binghe buscando un segundo asalto. En su lugar, estaba quitando a Shen Qingqiu de encima de él.
—Binghe… —Shen Qingqiu comenzó, retrocediendo para mirar a su marido.
Al instante, su estómago se retorció.
Luo Binghe tenía el mismo ceño fruncido, llevaba la misma mirada vacía mientras se apartaba con cuidado de Shen Qingqiu. Era suave en sus movimientos, pero claramente sólo por cortesía. Luo Binghe deslizó sus manos sobre las caderas de Shen Qingqiu, como en señal de disculpa, y en ese momento apareció el joven maestro educado pero a la vez distante.
El hambre que había estado en sus ojos todavía persistía, pero al mirarlo más de cerca, Shen Qingqiu vió que era del tipo superficial, como si Luo Binghe simplemente tuviera curiosidad por esta experiencia.
—Puede tardar en surtir efecto —dijo Shen Qingqiu desesperadamente, pero Luo Binghe negó con la cabeza mientras dejó a Shen Qingqiu al lado. Se sentó y buscó su túnica desechada.
—Lo siento —respondió Luo Binghe, el corazón de Shen Qingqiu se hundió.
