Chapter Text
Estaba tan cansado. Podía sentir que con cada paso que daba gastaba un poco más de la poca energía que le quedaba. No era que su cuerpo estuviera funcionando mal. Ya hace tiempo había descubierto que hiciera lo que hiciera, su cuerpo seguía adelante, manteniéndolo vivo y despierto. Despierto y pensando. Sin tregua. Sin descanso. La tormenta en su mente estaba drenando su energía. Sabía que necesitaba hacer algo drástico. No había sido una decisión fácil pero ya estaba tomada. Esto era lo último que debía hacer. Y era lo más importante.
Caminar por las calles de Nueva York se sentía extraño. Habian pasado casi seis meses desde el fin de los juicios. Era un hombre libre nuevamente. Libre de todo. De acusaciones. De obligaciones. Libre de decidir por primera vez en mucho tiempo qué quería hacer con el resto de su vida. Era una idea en cierta forma divertida. Su vida. No tenia idea qué era eso. No había “vivido” durante mucho tiempo. Algo tan simple como caminar por la calle se le hacia incómodo. No sentía que perteneciera allí. No sentía que pudiera quedarse o detenerse. La tensión en su cuerpo estaba siempre presente.
Afortunadamente pasaba desapercibido. Dejar crecer su barba había sido una buena idea. No era que sintiera la necesidad de rasurarse cada mañana. O peinarse. O levantarse siquiera.
El traje que llevaba era como el de cualquier hombre que pasara a su lado. Un traje de oficina, simple y correcto. Perfecto para convertirse en uno mas en la multitud. Lo había elegido Sam antes de volver de DC.
Sam. Había sido muy difícil despedirse de Sam. Las intenciones de su amigo eran buenas. Sam era un buen hombre. Siempre atento. Siempre preocupado por su bienestar. Finalmente su amigo entendió. Y respetó su decisión. Después de todo Sam tenia una vida a la que volver y ya era tiempo de hacerlo.
Aun más difícil había sido despedirse de Bucky en Wakanda. Al principio había estado semanas haciendo guardia a su lado. Mirando su rostro sereno a través del congelado vidrio. El dolor le impidió seguir haciéndolo. Se enfrascó en tomar todas las batallas que se le presentaran. Todas las luchas que le hicieran distraer su mente y encontrarle un sentido a las decisiones que había tomado. No olvidar. Eso no era posible. Cuando le avisaron que Bucky había sido despertado pensó que por fin su vida tomaría un nuevo camino. Uno más sereno y tal vez más feliz. Pero la alegría de ver a su amigo levantado nuevamente y feliz no fue suficiente. Bucky tenia sus propias batallas que luchar y Steve no podía arrastrarlo en su tristeza. Bucky pensaba exactamente igual. La batalla del soldado por recuperar su identidad iba a ser dura y quería enfrentarla solo. No quería arrastrar a Steve en su lucha. Que poco sabía.
Fue un largo abrazo de adiós y un susurrado “Hasta pronto...”
Mientras caminaba algunas personas que pasaban a su lado lo miraban mas tiempo del que hubiera querido. El gesto de reconocimiento era obvio en sus rostros. Pero solo duraba un segundo. Su juicio había sido tan público como podría haberse esperado. América lo había perdonado y entendido. Ahora le estaba dando una nueva oportunidad. La gran masa lo había apoyado, por supuesto, todos amaban a Bucky, pero América ya no lo necesitaba y lo había liberado. Ya no tenia un trabajo. Ya no era un Vengador. A veces hubiera deseado que no fuera así. Tendría menos opciones. Un camino mas claro que seguir. La única ventaja de tener muchas opciones es que puedes darte tiempo para evaluarlas y por ello, no tomar ninguna.
Ahora su mente estaba enfocada solo en una cosa. Manhattan, Torre Stark.
Como siempre, Natasha lo había ayudado consiguiéndole una tarjeta de acceso hasta el piso exacto que él necesitaba. También le había pasado un maletín de cuero azul y unos anteojos que le ayudarían a pasar desapercibido como uno más de los profesionales que estaban trabajando en la Torre. Cuando llegó a la entrada principal suspiró profundamente.
"Debo hacerlo" Pensó. Era la ultima vez que estaría en la ciudad. Era la ultima vez que estaría tan cerca. El conocido dolor en su pecho no le sorprendió. No esperaba que desapareciera. No era su objetivo.
Pasar la seguridad fue muy fácil. Natasha sabía lo que hacia. Con ella había aprendido a parecer cómodo. A “pertenecer” en un lugar sin llamar la atención. ¿Irónico verdad?
La hora elegida para su entrada también había sido seleccionada cuidadosamente. La reunión de Pepper de esa mañana iba a llevarse a cabo en el salón principal de ese piso por lo que habían varios ejecutivos y empleados de SI caminando y conversando por los pasillos. Steve solo necesitaba una pequeña distracción para que el secretario de la CEO dejara de vigilar la puerta de su oficina privada. De pronto, una hermosa mujer se acercó seductoramente a hablar con el joven llamando su atención. Fue la ocasión perfecta para escabullirse sin problemas en la oficina.
Ahora solo debía esperar.
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